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Opinión: Depresión y salud mental en la era de la evasión
Depresión y Salud Mental en la era de la evasión

Por Cristóbal Carrasco Gubernatis, psicólogo clínico miembro del Comité Salud Mental de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV).

La “depresión” es un concepto que incluye muchas formas de sufrimiento. Hay formas clásicas que hemos aprendido a reconocer como riesgosas en nuestro sentido común cultural: el abuso de alcohol, el aislamiento, la pérdida de interés por la vida, las conductas de autolesión. En la primavera, en que saltan más a la vista esas formas, conviene recordar las múltiples otras caras, más invisibles, que estos patrones de sufrimiento tienden a tomar.

Para mirar esas caras partamos haciendo un zoom-out. Reconozcamos cómo los contextos sociales, con sus carencias y sus excesos, son parte constitutiva de lo que llamamos “depresión”. La depresión no se “tiene” adentro. Son patrones de sufrimiento que se arman en interacción con el mundo.

Un mundo que nos ofrece infinitas falsas soluciones a nuestro malestar y nuestro dolor. Aparentes soluciones rápidas y baratas: entretenciones, distracciones, aturdidores del dolor. Las tradicionales: una copita, un cigarrito, un pito, la TV. La más novedosa: los smartphones y los servicios de streaming, siempre disponibles. Todas ellas, cosas normalizadas culturalmente que no sabemos cuándo traspasan las dosis saludables.

El hecho es que atender nuestro dolor es difícil. Y distraerse es fácil. Hacerse consciente del peso que vengo cargando en el pecho es difícil, y aturdirse con cerveza es fácil y placentero. Y como los distractores venden, todas las señaléticas llevan a la evasión. Lamentablemente, mientras nos distraemos, mientras maratoneamos series, mientras nos arden los ojos scrolleando, el dolor se queda solo. Nuestra insatisfacción con nuestras parejas se profundiza. Nuestra desconfianza de si la vida tiene algo mejor y más grande que ofrecernos, gana más terreno.

En este mundo que nos invita a taparnos los ojos ante la realidad, me pregunto ¿nos damos cuenta cuando estamos dedicando más tiempo a hacer scroll que a mirar a los ojos a quienes amamos cada día? ¿nos damos cuenta cuando vemos más lágrimas falsas en series que las que acogemos en la vida real con nuestras parejas o amigos? ¿nos damos cuenta de todo lo que desplazamos cuando enfocamos nuestro tiempo libre sólo en “sentir menos” o “sentirnos bien”?

Vivir en este mundo y está época es difícil. Gatilla y seguirá gatillando malestar y sufrimiento en nuestros mundos personales. Lo que está en nuestras manos ahora y en cada momento, es cómo vamos a elegir responder ante la adversidad de la vida. Mirando para otro lado o eligiendo mirar a los ojos a la vida y al malestar, para hacer elecciones que marquen la diferencia en nuestras vidas. Y por qué no aspirar a que muchas de esas elecciones puedan marcar la diferencia en el mundo.