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El Rol de la Medicina del Estilo de Vida en la Salud Integral

Queridos miembros de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida:

En un contexto global marcado por el aumento de enfermedades crónicas y el desgaste de los sistemas de salud, la Medicina del Estilo de Vida emerge no como una tendencia, sino como una disciplina clínica basada en evidencia. Ha demostrado ser eficaz no solo en la prevención, sino también en el tratamiento e incluso reversión de patologías. Se estima que hasta un 80% de las enfermedades crónicas no transmisibles podrían prevenirse mediante estilos de vida saludables, lo que posiciona esta disciplina como un pilar central de la medicina moderna.

En este mes pudimos relacionar distintas efemérides. Cada 20 de marzo, el Día Internacional de la Felicidad nos invita a reflexionar sobre un concepto que, lejos de ser abstracto, tiene profundas implicancias biológicas y clínicas. La evidencia actual muestra que el bienestar emocional, la regulación del estrés y la calidad de las relaciones interpersonales no solo impactan la salud mental, sino también parámetros fisiológicos como la inflamación, el riesgo cardiovascular y la respuesta inmune.

Asimismo, el marco del 31 de marzo, Día Mundial de la Prevención del Cáncer Colorrectal, es clave ampliar la mirada más allá del diagnóstico precoz.

La Medicina del Estilo de Vida, basada en evidencia científica, propone intervenir directamente sobre hábitos cotidianos/pilares —alimentación, actividad física, sueño, manejo del estrés, relaciones interpersonales y consumo nocivo de sustancias— como una forma efectiva de prevenir y también de acompañar el tratamiento de esta enfermedad.

Hoy sabemos que gran parte del riesgo de cáncer de colon está relacionado con factores modificables y una activación persistente del sistema inmune, muchas veces silenciosa “inflamación de bajo grado”, que ocurre en contextos como obesidad, mala alimentación o sedentarismo, favoreciendo el desarrollo de cáncer.

Dentro de los pilares, la alimentación ocupa un lugar central en esta relación. Dietas ricas en carnes procesadas, alimentos ultraprocesados y azúcares se han asociado a mayor riesgo de cáncer colorrectal. En cambio, una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, granos integrales y grasas saludables —como la dieta mediterránea— tiene efectos protectores. La medicina del estilo de vida, junto a consensos actuales, nos recuerdan que incluso cambios pequeños pueden tener un gran impacto, y que tanto pacientes como profesionales de la salud tienen un rol activo en la construcción de bienestar y prevención en salud.

Isabel Flores

Tesorera

Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida

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